lunes, 14 de noviembre de 2011

Alberto Sebastián: narrador oral

En la BCC nos gustan los cuentos. También nos gusta la calidad, por eso hemos contado ya en varias ocasiones con la presencia de Alberto Sebastián en nuestra programación cultural tanto infantil como para adultos.



Alberto es uno de los narradores más conocidos y reputados de nuestra región, y de toda España. Es además buen amigo de la biblioteca, y como tal, se ha prestado a una mini entrevista que reproducimos a continuación, en la que tratamos de conocer un poco más al artista y a la profesión.

1.- ¿Cómo empezaste en esto?

Pues casi sin querer. Me encontré poco a poco haciendo algo que me satisfacía plenamente y que ha acabado siendo mi modo de vida, pero sin haber sido algo premeditado. No fue un "voy a prepararme para vivir de contar cuentos", sino más bien me fui metiendo poco a poco en un mundo que me absorbió por completo, y me dejé envolver encantado hasta que acabó siendo mi trabajo.

Siendo estudiante de magisterio, un grupo de amigos comenzamos a quedar una vez a la semana para contarnos cuentos. De esas tertulias salimos un grupo que empezamos a contar por escuelas, posteriormente empecé a contar en solitario y a ampliar el tipo de público y los espacios donde contar. Hasta hoy.

2.- ¿Por qué cuenta cuentos?

Porque creo que es necesario. Porque pienso que es una expresión artística diferente de cualquier otra, porque establece una comunicación con el público que no se da en otras artes escénicas, porque creo en la oralidad y en la capacidad de la palabra desnuda de evocar, emocionar y transportar a lugares y tiempos diferentes y al mismo tiempo situarnos en el aquí y el ahora.

3.- ¿Cuáles son tus fuentes sobre las que amplias tu repertorio?

Fundamentalmente el cuento tradicional. De todas las culturas. Por muchas razones, por la cantidad de temas que tratan, por trasladar un legado, por mantener vivos ciertos temas, porque siguen vigentes y fundamentalmente porque la oralidad es su vía de transmisión. Nacieron para ser contados, no leídos, así que yo lo único que hago es comunicarlos por su medio natural. Cuento también algunos relatos literarios, o álbumes ilustrados, pero es una parte siempre muchísimo más pequeña de mi repertorio.

4.- La duración perfecta de un cuento, ¿cuántos minutos son?

La duración perfecta pueden ser dos minutos o tres cuartos de hora. No hay longitud perfecta para una buena historia, ni páginas ideales para una buena novela, ni minutos exactos para una buena canción o versos para un poema.




5.- ¿Qué opinas sobre el debate sobre si debemos edulcorar los cuentos tradicionales o no para no herir la sensibilidad de los niños?

Rotundamente no. No debemos olvidar que los cuentos tradicionales nos hablan en un lenguaje simbólico que debemos respetar. Es un error sustituirlo por la blandenguería ñoña y la dictadura de lo políticamente correcto. No tiene sentido tratar de evitar a los niños episodios que consideramos excesivamente rudos para sus tiernos oídos y luego tenerles horas enganchados a la televisión con productos infantiles de ínfima calidad o programas de telebasura. Tampoco lo tiene tratar de crear una burbuja aséptica donde el niño esté aislado de cosas que nos perturban pero forman parte de la vida y con las que necesariamente se va a topar. Si no me gusta un cuento, no lo utilizo, pero no mutilo lo que no me parece apropiado. Ya hay demasiadas versiones edulcoradas de los clásicos de manera que normalmente lo que conocemos es producto de sucesivas censuras y no se parece en nada a la historia original. No seamos censores.

Por su propia naturaleza todo en los cuentos maravillosos está absolutamente polarizado; la belleza y la fealdad son siempre extremas, así como la bondad y la maldad, la riqueza y la pobreza, los premios y los castigos... debemos comprender que nos movemos en ese escenario en el que no existen los términos medios, y por eso no debemos escandalizarnos al hacer una lectura literal de lo que significa ni tratar de trasladarlo a nuestra realidad para dulcificarlos pensando que son exagerados. Ahí reside precisamente parte de su magia. Hoy en día nadie escribe así, pero es que nadie trata los temas de los que hablan los cuentos de hadas con la profundidad que éstos lo hacen. A nadie se le ocurriría edulcorar los relatos de la Biblia, o la mitología griega. Debemos comprender que los cuentos de hadas forman también parte de nuestro patrimonio cultural y simbólico y merecen el mismo respeto que La Odisea o el mito del Arca de Noé. Debemos tomar conciencia de que tratan temas universales y que llevan con nosotros miles de años. Contándonos lo que somos, cómo somos, mostrándonos cómo es la vida. Enseñándonos que el dolos y la muerte existen y nos acompañan siempre, pero también la bondad, la felicidad y el amor. Los cuentos tradicionales no ocultan la realidad. Al revés, la muestran en toda su magnitud.

6.- ¿A quién te gusta escuchar contar cuentos?

A quién respeta lo que hace y al público que tiene delante y que sabe contar cuentos es algo que exige un trabajo y una entrega que nada tiene que ver con ofrecer espectáculos que buscan "cubrir el expediente" de cualquier manera. A los que huyen del recurso cómodo y vistoso y del artificio fácil, y tratan siempre de poner al alma en la narración y en la historia. A los que trabajan con total sinceridad, están convencidos de que contar cuentos es algo muy importante y buscan cómo transmitir cada día desde esta convicción.

7.- ¿Cuáles son tus recomendaciones para la gente que empieza a contar cuentos? ¿Ayuda el modular la voz a contarlo mejor?

Que lea mucho. Que huya de la afectación. Que busque su propia esencia como narrador/a, su voz, su expresividad, su presencia... que se lance con confianza y sin miedo. Que se exponga, que no se oculte a sí mismo ni esconda la historia detrás de accesorios innecesarios. Que cuide el lenguaje. Que escuche y vea mucho. A contar cuentos se aprende contando cuentos, y es necesario un rodaje para irse perfilando, para aprender a verse uno mismo escuchado por los demás, y a escuchar lo que nos cuenta el público.

Modular la voz es uno de los recursos con los que contamos para dar viveza y color a una historia. No es el único, ni para mí el más importante, pero claro que puede ayudar a transmitir.

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Gracias Alberto por esta magnífica lección de arte y amor al trabajo :-)

6 comentarios:

  1. Es un gusto enorme escuchar a Alberto, también lo es leerlo en un libro o en una entrevista. Es.

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  2. Estupenda entrevista, alejada de los tópicos sobre los cuentos.

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  3. La primera vez que vi a Alberto contando, fue ya hace muchos años (tal vez casi 15...), me enamoré de él. Y después de todo este tiempo, y después de conocernos en otros lugares y compartir otras cosas,y después de otros muchos enamoramientos, cada vez que lo escucho,sigo enamorándome. Gracias por todos los cuentos, gracias por todos los ratos...

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  4. Siempre auténtico, sincero y tan humano... gracias

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  5. Cuando Alberto cuenta un cuento lo cuenta con el alma, y quienes lo escuchamos no tenemos sólo la narración de una historia sino el decorado, las luces y el sonido que Alberto pone con su alma... ¡para eso se nace, chicos!

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  6. ¡Menudo narrador tan fantástico y menudo escritor tan auténtico! ¿No habéis leído su Capitán Calabrote? Es una joya de la literatura infantil y juvenil, digno hijo de este excelente ser humano.

    Ana Cristina Herreros (Ana Griott)

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