lunes, 20 de diciembre de 2010

Nuestros clubes

Entre las actividades que hemos puesto en marcha este año que se acaba, se encuentra la creación de nuestros propios clubes de lectura. A lo largo del verano recogimos las solicitudes de todos los usuarios interesados y ahora mismo tenemos a pleno rendimiento dos en horario de tarde y uno en horario de mañana. Coordinados por personal bibliotecario (Virginia, Yolanda y la que suscribe), grupos de hasta 15 personas, hablamos de las lecturas que proponemos, nosotras y ellos, con la idea de compartir lo que cada libro nos sugiere, de comentar la época y el lugar en que transcurre la acción, de conocer un poco más al autor, de analizar el estilo de la obra. La intención es pasar un buen rato charlando sobre lo que leemos.

En el grupo de Virginia, ya no caben más y han leído El hereje, de Delibes y La mujer de verde, de Indridason. Para estas vacaciones tienen El último encuentro, de Sándor Márai. Se reúnen cada tres semanas, los miércoles a las 19 h.

El de Yolanda, se reúne los jueves a las 18 h., cada dos semanas y por sus manos han pasado ya Soldados de Salamina, de Cercas; Todo bajo el cielo, de Matilde Asensi y El antropólogo inocente: notas desde una choza de barro de Nigel Barley.

En mi grupo matinal, somos sólo cinco, quizá por eso llevamos un ritmo endiablado. Nuestra cita, aproximadamente cada quince días, es los miércoles a las 11 y llevamos leídas La carta cerrada, de Marín Garzo; El último encuentro, de Sándor Márai, El lado oscuro del amor, de Rafik Schami y estamos con Madame Bovary.

De momento sólo hemos abordado narrativa, clásica y moderna, intentando variar la temática, la nacionalidad de los autores, la complejidad de las obras, pero estamos abiertos a todo. De hecho estamos preparando un club de lectura especializado en cómic, que pondremos en marcha en breve y estará a cargo de Sonia y un club de lectura familiar para que los niños y sus padres se lancen a la lectura en común.

Leer, leer y seguir leyendo, en el tren, en el avión, en la cama, tirados en el sofá, frente a la chimenea, solos o en compañía y es que como dice Vargas Llosa en su discurso al recibir el Nobel (gracias Carmen por enviármelo, es una delicia):

“Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola.”

Feliz Navidad a todos.

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